Crear metas de año nuevo cuando el dolor lo ocupa todo
Volver a habitar la vida después de una pérdida
Para una persona que está en duelo, el inicio de un nuevo año puede sentirse profundamente ajeno. El ambiente ultra optimista, lleno de mensajes sobre creatividad, metas y nuevos comienzos, contrasta con lo que se vive por dentro: dolor, cansancio emocional, un estado constante de supervivencia y un cerebro con muy poca capacidad para concentrarse. En ese contexto, pensar en el futuro —y mucho más en crear metas— no solo parece lejano, sino a veces directamente imposible.
Cuando el dolor ocupa todo el espacio, no siempre se manifiesta de forma evidente. A veces es abrir los ojos por la mañana y que la pérdida sea el primer pensamiento del día. Es estar en una actividad social fingiendo bienestar porque ya no quieres seguir llorando frente a personas que no saben qué hacer con tu dolor. Es el desinterés por cosas que antes te apasionaban, no por falta de amor, sino por falta de energía emocional. Es evitar mirarte al espejo porque tus ojos dicen lo que tratas de sostener en silencio: una tristeza que todavía no encuentra descanso.
¿Cómo se supone que uno crea metas cuando todo por dentro sigue doliendo?
Tal vez antes de pensar en metas, sea necesario entender desde dónde estás viviendo este momento de tu vida.
Cuando sobrevivir se vuelve el modo automático
No estás “estancada”: estás agotadas y la ciencia lo respalda. Investigadores como Mary-Frances O’Connor, neurocientífica del duelo, han demostrado que el duelo no es solo una experiencia emocional: activa redes cerebrales relacionadas con el dolor físico y emocional, incluyendo la corteza cingulada anterior, que también se activa cuando sentimos dolor social profundo. Esto significa que tu cerebro está literalmente procesando pérdida de la misma forma que procesa una herida física, porque no existe una separación limpia entre dolor emocional y el dolor que sentimos en el cuerpo.
Después de una pérdida significativa, es común dejar de hacer esas pequeñas cosas que antes sostenían la vida cotidiana: descansar lo suficiente, disfrutar de actividades, cuidarse, conectar con otros. Esto no es apatía ni falta de carácter. Es simplemente que el cerebro en duelo está reorientando sus recursos. (respira profundo mientras vuelves a leer esto).
El Dr. George Bonanno, profesor de psicología en la Universidad de Columbia, quien ha mostrado que, en los primeros meses tras una pérdida, muchas personas operan desde una forma de “funcionamiento automático”. El cerebro entra en un modo de ahorro energético para poder tolerar la intensa activación emocional. En este estado, las estructuras cerebrales responsables de la regulación emocional y la planificación a largo plazo (como el lóbulo prefrontal) tienen menos capacidad de respuesta porque el sistema nervioso está ocupado gestionando la amenaza percibida del duelo.
No es que estés fallando en la vida, tu cerebro está respondiendo a una amenaza emocional profunda con mecanismos que, desde un punto de vista neurobiológico, ayudan a la supervivencia en momentos de estrés extremo.
Tu cuerpo y tu mente hacen lo que pueden para seguir funcionando, pero vivir con presencia, energía y proyección se vuelve difícil. Y en ese estado, exigirse metas o resultados claros suele convertirse en otra forma de violencia interna, porque no es que falte voluntad, sino que el sistema nervioso todavía no ha recuperado la capacidad de sostener proyectos futuros sin desencadenar agotamiento o dolor intenso.
Después de una pérdida, pensar en el futuro no es solo emocionalmente difícil: neurológica y psicológicamente es un reto real. El cerebro en duelo está orientado al presente inmediato, a resistir, a tolerar el dolor día a día. Las funciones que normalmente nos ayudan a imaginar, planificar y proyectar —como la flexibilidad cognitiva y la capacidad de anticipar bienestar— suelen estar disminuidas. Por eso, cuando alguien en duelo intenta hacer planes a largo plazo, no es raro que aparezcan bloqueo, ansiedad, culpa o una sensación profunda de irrealidad.
Desde este estado interno, los mensajes tradicionales sobre metas, logros y nuevos comienzos suelen sentirse desconectados o incluso agresivos. No porque no quieras estar bien, sino porque el sistema nervioso aún no está listo para sostener grandes proyecciones, y entender esto, es el primer paso para tener un buen año. Pedirse claridad, motivación o entusiasmo en esta etapa es pedirle al cerebro algo para lo que todavía no tiene recursos suficientes.
Sin embargo, que hacer planes sea difícil no significa que el bienestar esté cancelado. Significa que necesita ser pensado de otra manera. Y esa es mi invitación para ti hoy, si vamos a avanzar, aun en medio del dolor, vas a tener logros importantes, quizás este año de logros lentos sea el año que más vayas a lograr en tu vida, porque vas a adquirir habilidades que te van a dar superpoderes para enfrentar muchas otras circunstancias.
El bienestar no se construye desde metas rígidas ni desde exigencias externas. Se construye desde intenciones cuidadosas, desde pequeñas decisiones que respetan el ritmo interno, desde una relación distinta con el futuro. A veces, el objetivo no es “avanzar”, sino no hacerse daño y poco a poco tener hábitos que te mantengan sana y con aportes emocionalmente nutritivos.
Entonces en este momento la metas se pueden ver como: dormir un poco mejor, aprender a recordar sin derrumbarse, volver a conectar con el cuerpo, permitirse momentos de alivio sin culpa, o empezar a imaginar un futuro que no borre la pérdida, pero que tampoco esté definido solo por ella en todos tus espacios.
Si llegaste hasta aquí, es probable que algo de lo que leíste haya resonado contigo. Tal vez no tengas claridad, ni energía, ni respuestas. Y está bien. En el duelo, llegar hasta aquí ya es un acto de cuidado, felicidades!
Para acompañarte en este momento, he preparado distintos espacios pensados específicamente para personas que atraviesan una pérdida y no quieren seguir sobreviviendo solas:
Recursos gratuitos
Cuestionario de conciencia para crear metas aun en duelo
Un recurso breve para ayudarte a identificar desde qué lugar interno estás viviendo este inicio de año y cómo pensar el bienestar sin exigencias tóxicas.
🔗 https://forms.gle/JtcJguW5nBSRLejQ7Caminatas conscientes gratuitas (mensuales)
Encuentros al aire libre para mover el cuerpo con suavidad, respirar y estar en presencia compartida, sin presión ni expectativas.
🔗 https://www.psicologiareal.com/eventos/caminataparaconectarenero2026
Espacios de acompañamiento
Círculos de duelo
Espacios grupales donde no necesitas explicar tu dolor ni justificar tus tiempos. Un lugar para compartir y sostener el proceso con otros que también están en duelo.
🔗 VER ESPACIOS DISPONIBLESEvento Vision Board – Enero
Un espacio guiado para personas en duelo o en transición que desean mirar el futuro con respeto por su proceso emocional, sin forzarse ni traicionarse.
🔗 VER ESPACIOS TALLER VISION BOARD 2026
No tienes que hacerlo todo.
No tienes que decidir hoy.
Pero no tienes que atravesar este año sola.
Incluso en medio del duelo, puede existir una forma distinta —más amable y más verdadera— de volver a habitar la vida 💜
Lic. Sussy Villalta 💜
Psicología Real
Instagram: @sussy_dueloyvida
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Versículo Lema: Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón. Salmo 34:18