¿CÓMO TENER UNA MENTE SANA?
Incluye Ejercicio terapéutico que puedes descargar
¿Quién habitará en el monte santo de Dios?
Estoy escribiendo este blog un domingo lluvioso por la mañana.
Estaba leyendo el Salmo 15, escrito por David y habla de las personas que sí van a habitar en el monte santo de Dios. Y esto me llevó a meditar en varias cosas que nos enseña este pasaje de la escritura.
Nos dice el versículo 3 el la parte b, Y habla verdad en su corazón.
Entonces, pensé ¿qué estamos hablando en nuestro corazón?
Como ustedes saben yo trabajo con el dolor humano, escucho personas y sus historias de vida día tras día, escucho sus luchas y áreas de mucho dolor que llevan mucho tiempo en sus corazones y mentes.
Yo sé que las personas luchan mucho en lo que piensan y creen de sí mismos. Escucho como las palabras de otros los han marcado para mal, pero lo peor de todo es que muchos han creído esas palabras y hoy están luchando con ansiedad, con sentimientos de inferioridad, rechazo, con baja autoestima, soledad, etc.
Y el Salmo 15 verso 3 nos habla de HABLAR VERDAD EN EL CORAZÓN.
Hoy quisiera pedirte que te detengas y te hagas esta pregunta: ¿QUÉ ESTOY HABLANDO EN MI CORAZÓN?
Si tu respuesta es la verdad de Cristo, entonces te felicito y espero puedas seguir por ese camino, pero si tu respuesta es otra te invito a hacer varias cosas diferentes.
¿Cómo tener una mente sana?
Dios en su infinita misericordia nos dejó la clave para cuidar nuestra mente y que esta esté sana, él nos indica en qué tenemos que pensar.
Veamos que dice Filipenses 4:8, "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad"
Entonces, que significa cada una de estas cosas, comencemos por buscar su definición:
Verdadero: Lo que es real y confiable.
Honesto/Respetable: Lo que es digno de respeto y seriedad, noble en carácter y elevado en intención, que edifica la mente y el corazón.
Justo: Lo que se alinea con las normas de Dios.
Puro: Sin doble intención ni mezcla dañina, que nace de un corazón íntegro.
Amable/Que inspira amor: Lo que fomenta sentimientos positivos, agradable al corazón, suave y considerado, que promueve la paz, cuida al otro y dispone el alma hacia el bien sin violencia, dureza ni imposición.
De buen nombre/Digno de admiración: Lo que tiene buena reputación y es excelente.
Virtud/Digno de alabanza: Cualidades moralmente excelentes que merecen elogio. Todo aquello que refleja excelencia moral y espiritual, que merece ser reconocido y afirmado porque produce bien, honra a Dios y edifica el carácter propio y el de los demás.
Una vez que tenemos está definición de cada cosa, podemos entender cúal es el filtro por el que debo pasar mis pensamientos.
Cada cosa que pienso puedo o no creerla, hacerla mía, dejarla como parte de mi identidad o decir este pensamiento no cumple con los requisitos de los cosas que van a hacer que mi mente este sana, no los vos a dejar pasar, no serán parte de quien soy. La biblia también enseña en Proverbios 23:7, Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Entonces, qué estoy pensando determina quien soy.
Preguntas para filtrar mis pensamientos (Filipenses 4:8)
1. ¿Es verdadero?
¿Este pensamiento se basa en hechos reales o en suposiciones, miedos o interpretaciones?
¿Tengo evidencia de que esto es verdad o solo lo siento como verdad?
2. ¿Es honesto / respetable?
¿Este pensamiento es digno de una mente sana y madura?
¿Me eleva o me degrada como persona?
¿Refleja los valores que quiero vivir?
3. ¿Es justo?
¿Este pensamiento es coherente con el carácter y los principios de Dios que rigen mi vida?
¿Es equilibrado o está cargado de juicio, rigidez o injusticia?
4. ¿Es puro?
¿Este pensamiento nace de una intención limpia o de resentimiento, envidia, culpa o manipulación, etc?
¿Trae claridad y paz, o contamina mi corazón?
5. ¿Es amable / inspira amor?
¿Este pensamiento promueve la paz y el cuidado, o la dureza y el rechazo?
¿Cómo me trato a mí o a otros cuando pienso esto?
6. ¿Es de buen nombre / digno de admiración?
¿Este pensamiento tiene algo admirable o constructivo?
¿Me ayuda a crecer o solo refuerza una imagen negativa de mí o de los demás?
7. ¿Hay virtud en este pensamiento?
¿Este pensamiento me acerca a la mejor versión de mí mismo?
¿Produce fruto bueno en mi vida emocional y espiritual?
8. ¿Es digno de alabanza?
¿Puedo presentar este pensamiento delante de Dios?
¿Honra a Dios y edifica mi carácter?
Es una guía que podemos utilizar para así lograr cultivar una mente sana, esto aplica para todo, lo que consumimos en redes, lo que hablamos con otros, mi diálogo interno. Tener una mente sana es algo posible y disponible para cada hijo de Dios.
Siempre les digo lo siguiente: tu mente no es basurero. Cuídala, nútrela, invierte en ella.
Dios también nos creó con emociones, y estas funcionan como indicadores internos. La rueda de las emociones nos ayuda a ponerle nombre a lo que estamos sintiendo, porque muchas veces no es el pensamiento en sí lo que nos daña, sino el pensamiento que sostenemos sin examinar la emoción que lo acompaña.
Paso 1: Identifico la emoción (VER Rueda de los sentimientos abajo)
¿Qué estoy sintiendo ahora mismo?
¿Es tristeza, miedo, enojo, vergüenza, culpa, frustración, soledad?
Paso 2: Detecto el pensamiento que alimenta esa emoción
¿Qué me estoy diciendo internamente?
¿Qué interpretación estoy haciendo de esta situación?
¿Qué historia estoy contando en mi mente?
Paso 3: Paso ese pensamiento por el filtro de Filipenses 4:8
Este pensamiento que alimenta mi emoción, ¿es verdadero?
¿Es respetable o me humilla?
¿Es justo o está cargado de autoacusación?
¿Es puro o nace del miedo, la herida o la amargura?
¿Es amable conmigo y con otros?
¿Tiene algo digno de admiración?
¿Me conduce a la virtud o me encierra?
Ejemplo:
Siento ansiedad (rueda de las emociones).
El pensamiento es: “Si fallo, todo se va a derrumbar”.
Al pasarlo por Filipenses 4:8, me doy cuenta de que no es verdadero, no es justo y no es amable conmigo.
Entonces no lo adopto como verdad, aunque la emoción sea real.
Las emociones se sienten, los pensamientos se evalúan. No todo lo que siento define la verdad, pero sí me indica qué pensamiento necesito revisar. Cuando aprendo a nombrar mis emociones y a filtrar mis pensamientos, cuido mi mente y, con ella, mi identidad en Cristo.
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Versículo Lema: Porque olvidarás tu aflicción, como aguas que han pasado la recordarás”. Job 11:16 RV-60