Una Navidad distinta: cuando los demás no entienden tu dolor
Hay años en los que diciembre no huele a alegría. A veces llega teñido de un silencio extraño, de una ausencia que ocupa demasiado espacio, de una tristeza que hace ruido incluso con todas las luces encendidas. Si este año te encontró rota por dentro por la muerte de alguien que amas, por una separación, por la pérdida de un trabajo, de una mascota o de cualquier parte de tu vida que te daba sostén este blog es para vos.
Navidad tiene una manera particular de doler cuando estamos en duelo. El mundo parece celebrar sin descanso. Las casas se iluminan, suena música por todos lados, las agendas se llenan de actividades festivas y, sin embargo, tu corazón camina en un invierno que nadie más parece sentir. Ese contraste puede ser cruel. Lo primero que quiero decirte, como si estuvieras sentada frente a mí, es: lo siento. Siento que estés atravesando un dolor tan intenso.
Conozco ese nudo. Yo también viví una Navidad que se me partió en las manos, una en la que deseé tener una varita mágica para apagar el dolor que me estaba desgarrando. No pude borrarlo entonces, como tampoco puedo borrarlo hoy por vos, pero sí puedo decirte esto: no estás sola. Aunque duela, aunque te sientas fuera del mundo, aunque el resto parezca seguir adelante sin freno, tu dolor tiene un lugar legítimo aquí.
Cuando perdemos a alguien, es común sentir resentimiento. Ver a otros felices cuando vos apenas podés respirar es como ver una fiesta a través de un vidrio que te excluye. Incluso familiares que deberían compartir tu duelo pueden mostrarse extrañamente enteros, distraídos, livianos. Eso también duele. Pero por favor recuerda algo importante: nadie vive el duelo igual. Nadie siente al mismo ritmo. A veces, esperar que otros tengan el mismo sentir es uno de esos pensamiento obsesivos que no te sirve para nada y es hora de desecharlo!
Asi que, este año tenés permiso de:
Permiso para no ir.
Para no decorar.
Para no comprar regalos.
Para no participar en dinámicas sociales que te desbordan.
Permiso para cerrar los ojos y dejar que tus emociones pasen sin pedir permiso ni disculpas.
Llorar mientras escuchas la cuenta regresiva del fin de año
Y también de ir a todas las actividades y ser muy feliz si así lo sientes…
Forzarte a cumplir expectativas externas asistir “por compromiso”, sonreír en fotos, participar en intercambios de regalo cuando tu alma no puede sostenerlo puede lastimarte aún más. A veces lo que verdaderamente necesitás es una tarde en pijamas llorando, o una noche silenciosa, o un grito ahogado contra una almohada. Eso no es debilidad; es sobrevivencia.
Y si lo que perdiste pertenece a tus vínculos primarios una madre, un hijo, una hermana, una pareja, alguien que era columna en tu vida entonces fingir normalidad no solo es injusto: es imposible. El duelo exige tiempo, exige pausa, exige respeto. Fingir que nada pasa no es valentía; es una forma silenciosa de romperte. Las personas que importan merecen tu luto. Y vos también merecés ese espacio para adaptarte a una realidad que de pronto parece irrespirable.
Herramientas para atravesar una Navidad en duelo
Estas ideas no te quitan el dolor, pero pueden ayudarte a navegarlo con un poco más de aire.
1. Establecé límites sanos.
“Este año no puedo” es una frase completa. No tenés que justificarte.
2. Creá un ritual sencillo y significativo.
Encender una vela, escribir una carta, buscar una foto, preparar un platillo que esa persona amaba. Pequeños actos sostienen grandes duelos.
3. Permitite sentir lo que venga.
No corrijas tus emociones. No hay forma correcta de estar triste.
4. Pedí contención, no soluciones.
A veces el alivio viene de un abrazo, no de una respuesta.
5. Tené un plan de escape emocional.
Si vas a un evento, asegurate de poder irte cuando lo necesités. La libertad reduce la angustia.
6. Elegí una sola cosa que te haga sentir cuidada.
Un té caliente, un baño, una caminata corta. Los gestos pequeños sostienen más de lo que parecen.
7. Aceptá que esta Navidad será diferente.
Eso no significa que será así para siempre, solo significa que este año estás cuidando tu corazón.
No estás fallando si no podés con la Navidad. No estás quedándote atrás. No estás siendo “débil”. Estás viviendo algo profundamente humano: amar tanto a alguien que su ausencia te rompe. Esa herida merece cuidado, calma y ritmo propio. Y aunque esta Navidad sea distinta, eso no significa que tu historia se quedó sin luz. A veces la luz vuelve despacio, casi imperceptible, como una brasa que se resiste a apagarse. Pero vuelve. Y cuando lo haga, también vas a volver vos.
Lic. Sussy Villalta 💜
Psicología Real
Instagram: @sussy_dueloyvida
Si quieres solicitar una cita conmigo, hazlo en este enlace:
Puedes agendarla aquí, sólo haz click
Versículo Lema: Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón. Salmo 34:18