Cuando las emociones no me generan placer

“La libertad emocional no es sentir siempre bonito, es aprender a sentir sin dejar de vivir.”
— Ale Sanabria

Incluye Mapa Emocional (descargar abajo)

En la primera parte de este blog, del 22 de oct, hablamos sobre nuestra libertad emocional y la posibilidad que tenemos de sentir sin dejar que nuestras emociones controlen nuestra vida.

Pero hoy quiero que hablemos de algo más.

¿Qué pasa cuando lo que sentimos no nos gusta? ¿Cuando estamos tristes, frustrados, sentimos miedo o experimentamos emociones que nos generan malestar y lo único que queremos es que desaparezcan?

Es natural querer sentirnos bien. A todos nos gusta experimentar alegría, tranquilidad y seguridad. El problema comienza cuando creemos que para disfrutar de nuestra vida necesitamos sentirnos bien todo el tiempo.

La realidad es que las emociones agradables y desagradables forman parte de la experiencia humana. No podemos elegir siempre lo que sentimos, pero sí podemos aprender a relacionarnos de una manera diferente con nuestras emociones.

No todo lo que sentimos tiene que generar placer

A veces interpretamos la tristeza como una señal de que algo está mal en nuestra vida. Sentimos ansiedad y pensamos que no somos capaces de enfrentar una situación. Experimentamos frustración y queremos abandonar aquello que estamos intentando construir.

Sin embargo, sentir incomodidad no significa necesariamente que estemos haciendo algo mal.

Aprender algo nuevo puede generar inseguridad. Poner límites puede producir culpa. Atravesar una pérdida puede traer tristeza. Tener una conversación difícil puede generar ansiedad.

Estas emociones pueden aparecer incluso cuando estamos tomando decisiones saludables para nuestra vida.

Por eso, una pregunta importante no es solamente: ¿cómo puedo dejar de sentir esto?

También podemos preguntarnos: ¿qué necesito comprender de esta emoción y cómo quiero responder ante ella?

Aprenda a tolerar el malestar

La tolerancia al malestar es una habilidad psicológica que nos permite atravesar emociones difíciles sin reaccionar impulsivamente ni buscar eliminarlas de inmediato.

Imagine que recibe un mensaje que le molesta. Su primera reacción puede ser responder con enojo, reclamar o decir algo de lo que después se arrepienta.

Pero también puede hacer una pausa, reconocer lo que está sintiendo y darse tiempo para decidir cómo responder.

La emoción sigue ahí, pero usted tiene la oportunidad de actuar de una manera diferente.

Esto no significa que deba soportar situaciones dañinas ni resignarse ante lo que le hace mal. Significa aprender a distinguir entre una emoción incómoda que necesita procesar y una situación que realmente requiere un cambio.

No necesita sentirse bien para avanzar

Daniel Goleman, conocido por su trabajo sobre inteligencia emocional, ha contribuido a popularizar la importancia de reconocer y regular nuestras emociones.

Regular una emoción no significa eliminarla. Significa aprender a comprenderla y responder de manera consciente.

Usted puede sentirse inseguro y aun así participar en una reunión. Puede sentir tristeza y continuar cuidando de sí mismo. Puede sentir miedo y dar un pequeño paso hacia una meta importante.

No necesita esperar a que desaparezca toda incomodidad para comenzar a vivir.

La clave está en aprender que una emoción puede acompañarlo durante una experiencia sin tener que dirigir cada una de sus decisiones.

¿Qué puede hacer cuando una emoción le genera malestar?

1. Reconozca lo que está sintiendo.

En lugar de juzgarse por sentirse mal, identifique la emoción. Pregúntese si siente miedo, tristeza, enojo, vergüenza o frustración. Ponerle nombre a lo que experimenta es un primer paso para comprenderlo.

2. Permítase sentir sin reaccionar inmediatamente.

Respire, haga una pausa y observe qué está pasando. No todas las emociones necesitan una respuesta inmediata. A veces, darse unos minutos puede ayudarle a tomar mejores decisiones.

3. Revise lo que se está diciendo a sí mismo.

¿Está pensando que no puede soportar esta situación? ¿Que todo saldrá mal? ¿Que sentirse así significa que ha fracasado? Recuerde que un pensamiento no siempre describe la realidad y que puede aprender a cuestionarlo.

4. Elija una acción que le ayude.

Pregúntese qué puede hacer en este momento que sea coherente con sus necesidades y sus valores. Tal vez necesite conversar, descansar, poner un límite o continuar con una actividad importante, aunque no tenga muchas ganas.

5. Recuerde que una emoción es una experiencia, no toda su identidad.

Sentir miedo no lo convierte en una persona cobarde. Sentir tristeza no significa que su vida sea triste. Sentir enojo no lo convierte en alguien malo. Usted es mucho más que la emoción que está experimentando en un momento determinado.

Disfrute también el proceso de aprender a sentir

Quiero que se lleve esta idea: su bienestar emocional no depende de estar feliz todo el tiempo.

También se construye cuando aprende a atravesar los días difíciles, cuando reconoce sus necesidades, cuando deja de castigarse por sentir y cuando descubre nuevas formas de responder ante lo que sucede.

Y si las emociones desagradables son persistentes, intensas o interfieren con su vida cotidiana, buscar acompañamiento psicológico puede ayudarle a comprender qué está ocurriendo y desarrollar herramientas para afrontarlo.

No se trata de vivir sin emociones incómodas. Se trata de desarrollar la capacidad de sentirlas, comprenderlas y seguir construyendo una vida significativa, incluso cuando no todo se siente bien.

.LA SALUD MENTAL SE CONSTRUYE UN PASO A LA VEZ.



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Versículo Lema: Porque olvidarás tu aflicción, como aguas que han pasado la recordarás”. Job 11:16 RV-60

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