CONOCE TUS EMOCIONES PARA VIVIR EN LIBERTAD

Conoce la verdad y esta te hará libre.
— La Biblia

Incluye workbook para trabajar tus emociones para descargar

¿Algunas vez has sentido que tus emociones están al mando?

Muchos de mis pacientes comienzan un proceso de terapia por que sus emociones están controlando su día a día, por ejemplo, el enojo toma control y hacen o dicen cosas que no quieren, la ansiedad les visita de manera repentina tomando el control emocional, la frustración les hace llorar sin parar en lugares “inadecuados”, etc.

Quizás te identifiques con alguno de estos escenarios, porque no eres la única persona que experimenta este tipo de situaciones.

Karen Quiroz, en su libro EMOCIONES SUJETAS A DIOS, nos explica de manera sencilla la definición de tan poderosa palabra: EMOCIÓN.

Movimiento extraordinario que agita el cuerpo o el espíritu y que turba el temperamento o el equilibrio
— Karen Quiroz, Experta en Inteligencia Emocional

Las emociones hacen que algo dentro de nosotros se mueva, nos lleva a la acción. La función principal es que le prestemos atención a lo que está pasando dentro de nosotros.

Por ejemplo, veamos la siguiente tabla y lo que hay detrás de cada emoción:

  • 😡 EnojoInjusticia

  • 😨 MiedoPeligro

  • 😢 TristezaPérdida

  • 😊 AlegríaLogro

  • 😖 AscoContaminación

  • 😲 SorpresaNovedad

Cada emoción te está comunicando algo importante sobre tu entorno o tus necesidades.

Las emociones se vuelven funcionales cuando duran unos segundos o máximo minutos. Si ya pasan horas o días y la emoción continúa intacta ya estamos hablando de estados anímicos, es una actitud de la vida emocional que está siendo sostenida por la persona.

Las emociones queramos o no están en nuestra vida desde que nos despertamos hasta que nos dormimos, no es algo de lo que puedas desligarte por completo, por lo que tener un adecuado conocimiento de ellas es muy importante para tener una vida plena en Cristo.

Si el motivo principal de las emociones es el movimiento porque no puedo dejar que ellas tomen las riendas de mis decisiones y acá es donde entra en escena tu intervención. Las emociones sin supervisión pueden ser altamente disruptivas, ya que trabajan desde nuestro cerebro límbico, emocional, sin procesamiento del pensamiento y esto nos llevaría a pura reacción y no a una respuesta pensada.

Las emociones necesitan ser liberadas, pero ¡ojo!, eso no quiere decir que, con tal de darte momento de libertad, debas dejar que estas actúen como quieran.
— Karen Quiroz, experta en Inteligencia Emocional.

Cada emoción que sentimos influye en las decisiones que tomamos y en nuestra visión de mundo. Las emociones son organizadoras de nuestro mundo interno, y de la mano con nuestra supervisión pueden llegar a ser grandes aliadas.

No se trata de reprimir, de minimizar o de justificar, se trata de prestarles atención y atenderlas.

Hace algunos años trabajé en un preescolar en Costa Rica, niños de 3 meses de edad a 7 años, en este preescolar el programa de salud emocional es de los mejores en todo el país. A estos chicos se les enseñaba el nombre de las emociones, una a la semana, ellos debían expresarla, dibujarla, representarla, etc. Algo que a los chicos les iba quedan claro era, TENGO DERECHO A…. PERO NO PUEDO… Entonces escuchabas a las docentes decirles cosas como…

Tienes derecho a estar ENOJADO pero no puedes PATEAR a tu compañero.

Tienes derecho a estar FELIZ pero no puedes GRITAR en la clase.

Tienes derecho a estar TRISTE pero no puedes GOLPEAR a la maestra.

Tienes derecho a tener MIEDO pero no puedes ESCONDERTE en el baño.

La validación emocional es vital para el BIENESTAR diario y para tener una buena calidad de vida.

Debemos aumentar nuestro léxico emocional y ponerle nombre a lo que estamos sintiendo.

Quiero dejarte 3 pasos para lograr un adecuado conocimiento de tus emociones.

1. Ponle nombre a lo que estás sintiendo. (Ver imagen abajo)

Muchas veces creemos que estamos "mal" o simplemente "de malas", cuando en realidad lo que estamos experimentando es frustración, vergüenza, culpa, decepción, miedo o tristeza.

Entre más específico seas al nombrar la emoción, más fácil será comprender qué necesita tu corazón.

Una pregunta sencilla que puedes hacerte es:

¿Qué emoción estoy sintiendo en este momento?

Nombrarla disminuye la intensidad emocional y aumenta la capacidad de responder con sabiduría en lugar de reaccionar impulsivamente.

2. Pregúntate qué está tratando de comunicarte.

Las emociones son mensajeras, no enemigas.

En lugar de pelear contra ellas, escucha el mensaje que traen.

Puedes preguntarte:

¿Qué ocurrió para que apareciera esta emoción?

¿Qué necesidad o valor está señalando?

¿Qué está intentando proteger dentro de mí?

Recuerda la tabla anterior:

Si hay enojo, probablemente percibiste una injusticia.

Si hay miedo, tu cerebro detectó un peligro.

Si hay tristeza, hubo una pérdida.

Si hay alegría, alcanzaste algo valioso.

La emoción informa; no decide por ti.

3. Decide cómo responder.

Aquí es donde entra la madurez emocional. Sentir una emoción no significa actuar de acuerdo con ella. Puedes sentir enojo y responder con respeto. Puedes sentir miedo y aun así avanzar con valentía. Puedes sentir tristeza y seguir cuidando de ti mismo mientras procesas el dolor.

Entre lo que sientes y lo que haces existe un espacio. En ese espacio están tus valores, tu carácter y tu capacidad de elegir.

Como creyentes, ese espacio también está lleno de la dirección del Espíritu Santo.

Las emociones son un regalo de Dios, pero nunca fueron diseñadas para ocupar el lugar del Espíritu Santo en nuestra vida. Cuando permitimos que ellas conduzcan todas nuestras decisiones, terminamos reaccionando. Cuando las escuchamos, las comprendemos y las sometemos a Dios, podemos responder con sabiduría.

Conocer tus emociones no te hace una persona más débil; te hace una persona más libre. Jesús mismo experimentó tristeza, enojo, compasión, alegría y angustia. Nunca pecó por sentir, sino que respondió de manera perfecta a cada emoción.

La verdadera libertad no consiste en dejar de sentir. Consiste en que aquello que sientes no gobierne tu vida.

Como dice Juan 8:32: "Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres."

Quizá hoy esa verdad comienza con una pregunta muy sencilla:

¿Qué estoy sintiendo y qué quiere mostrarme esta emoción?


Un último paso hacia tu bienestar emocional

Aprender a conocer tus emociones no sucede de la noche a la mañana. Es una habilidad que se desarrolla con práctica, reflexión y las herramientas adecuadas.

Si este blog te ayudó a comprender mejor lo que estás sintiendo, quiero regalarte un recurso terapéutico que utilizo con frecuencia en consulta. Puedes descargarlo de forma gratuita aquí:

👉 Descarga aquí el recurso terapéutico sobre emociones.

Y si deseas ir un paso más allá, me encantaría invitarte a BIENESTAR, un evento presencial diseñado para mujeres que desean fortalecer su salud mental, aprender herramientas prácticas para gestionar sus emociones y crecer en su bienestar desde una perspectiva psicológica y cristiana.

Será un espacio para aprender, reflexionar y salir con recursos que podrás aplicar en tu vida diaria.

✨ Puedes conocer toda la información e inscribirte aquí:

👉 https://www.psicologiareal.com/bientestar

Recuerda: tus emociones no son el enemigo. Cuando aprendes a escucharlas, comprenderlas y guiarlas con sabiduría, dejan de controlar tu vida y se convierten en aliadas para vivir con mayor libertad.

Nos vemos en BIENESTAR.


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Versículo Lema: Porque olvidarás tu aflicción, como aguas que han pasado la recordarás”. Job 11:16 RV-60

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