La guerra no solo es espiritual sino también mental
Incluye una guía de regulación emocional ante las crisis
Hoy les escribo luego de varios días muy complejos a nivel mental, he tenido que luchar con muchos pensamiento de desgaste que me llevan a nivel emocional a estar irritada, con poca tolerancia y también a querer ser fuerte.
Me he preguntado ¿cuál es la línea entre ser fuerte y resiliente o dejarme sentir y acompañar por otros?
Esta semana ha sido compleja, ya que cuando se vive en incertidumbre no se puede planear con facilidad nada durante el día, y esto hace que la rutina tal cual la conoces no exista.
Me dieron una información que hace que tenga sentido todo lo que he venido sintiendo estos días.
Las respuestas a la crisis y la situaciones que nos rodea en momentos de estrés incertidumbre, etc.
El primero es el CANSANCIO.
Es una respuesta física a lo que estamos viviendo. No es solo el resultado de una noche sin dormir (aunque, por supuesto, eso no ayuda). Es una consecuencia fundamental de nuestra situación.
Citó una investigación: La fatiga en condiciones extremas, como la describen Lamp et al. (2019), no es simplemente cansancio común, sino un fenómeno neurobiológico complejo asociado con estados de estrés prolongado como el TEPT.
Implica una desregulación del sistema de estrés (eje HPA), alteraciones en la actividad de los neurotransmisores y procesos inflamatorios, todo lo cual afecta la capacidad del cuerpo para regular la energía, el sueño y las respuestas a los estímulos.
Además, se ven afectadas las regiones cerebrales involucradas en el procesamiento emocional y la regulación cognitiva, lo que lleva a una combinación de fatiga física, cognitiva y emocional.
Como resultado, esta fatiga persistente no desaparece solo con el descanso y puede afectar significativamente el funcionamiento diario y la recuperación.
Otro punto importante fue que las personas suelen experimentar confusión y una alteración en la percepción del tiempo.
Las investigaciones indican que el trauma afecta no solo el procesamiento emocional, sino también las funciones cognitivas básicas, incluyendo la capacidad de organizar eventos en una secuencia temporal coherente.
Como resultado, las personas pueden percibir la realidad como fragmentada, con días que se confunden y el tiempo perdiendo su continuidad.
Los estudios han demostrado que las estimaciones de tiempo fueron significativamente mayores, lo que refleja una percepción distorsionada del tiempo bajo estrés.
Estos efectos resaltan cómo el trauma puede afectar la capacidad del cerebro para estructurar la experiencia, haciendo que la confusión y la pérdida de la orientación temporal sean características comunes de situaciones extremas.
Y entonces aquí entendí que hay guerras que no solo son espirituales directas a tu FE sino mentales, en tu cerebro están pasando cosas que son difíciles de procesar.
Por eso pienso siempre en el mejor ejemplo que tenemos a nuestro SEÑOR JESUCRISTO. En momentos extremos él hizo varias cosas que podemos replicar nosotros:
Se apartaba a orar. Lo vemos una y otra vez orando en momentos claves, como de cansancio, de hambre, de enfrentar situaciones difíciles. Según la neurocientífica Caroline Leaf, 12 minutos de oración diarios pueden cambiar la neuroquímica del cerebro en nuestro bienestar, esto lo puedes encontrar en su libro Enciende tu cerebro.
Pidió ayuda a sus amigos. A ese círculos cercano, les dijo, oran comnigo porque viene un tiempo difícil.
Comía. Muchas veces vemos a Jesús hablando de comer, de tener hambre y saciar esa necesitad.
Se apartaba de multitid. Creo que la multitud es importante pero el bullició puede aturdirnos, así que apartarnos para descansar en su regazo y que nuestro cuerpo se relaje es muy importante.
Algunas otras cosas prácticas que podemos hacer en momentos de crisis son las siguientes:
Expóngase a la luz solar.
Duerma en la oscuridad más profunda posible; oscurezca la habitación si es necesario y permítase dormir más tiempo.
Intente no despertarse por completo si te despiertas en la noche incluso a orinar; mantenga la calma, evite revisar las pantallas y déle a su cuerpo la oportunidad de volver a dormirse.
Use el humor; mantener el sentido del humor es importante.
Tenga en cuenta que el cuerpo puede estar más débil (especialmente el sistema inmunológico), así que aliméntese bien y cuide su salud lo mejor posible.
Espero esta guía sea de mucha ayuda durante tiempos de crisis.
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Versículo Lema: Porque olvidarás tu aflicción, como aguas que han pasado la recordarás”. Job 11:16 RV-60