Entre terapia y espiritualidad
“Para muchas personas, la iglesia es el primer lugar donde hablan de su dolor, no el consultorio.”
Incluye una guía de regulación emocional ante las crisis
Hoy es un día muy especial, porque Dios contestó una oración que hice desde el fondo de mi corazón y estoy sorprendida de su amor para conmigo. Espero poder contarles más en detalle en el blog del próximo mes, pero este mes quiero contarles que escribo desde el agradecimiento y desde la plenitud en Cristo.
Hace unas horas una persona me preguntó si yo atendía a personas con diagnósticos psiquiátricos como bipolaridad, con mucha naturalidad le contesté que sí y que me contara un poco más su motivo de consulta, al rato de conversar un poco me dice, es la primera vez que siento empatía con mi diagnóstico de una persona cristiana porque normalmente lo que me dicen es que como mujer creyente yo no debería estar pasando por esto.
La verdad es que mi corazón se entristeció mucho al pensar que esta persona ha buscado o contado en su comunidad de fe de sus afecciones emocionales y mentales y ha recibido crítica, falta de amor y se ha sentido juzgada.
Este comportamiento es más común de lo que pensamos, es un común denominador de las comunidades de fe. Y yo siempre me cuestiono, será que si alguna persona llega y cuenta que se quemó con un vaso de agua hirviendo y tiene su brazo en carne viva, si le dirían que únicamente ore y que como hija de Dios no tiene porqué llorar. Estoy casi 100% segura, que la respuesta es NO.
¿Sabías que la parte del cerebro que se enciende cuando nos quemamos con agua hirviendo es la misma que cuando experimentamos vergüenza y culpa? (Lo puedes ver en uno de los documentales de Brene Brown acerca de vulnerabilidad).
Entonces porqué si podemos entender que una persona si se quema necesita ayuda y no podemos entender que una persona que la está pasando mal en su salud mental y emocional también debería buscar ayuda.
Ahora, también pasa algo a la inversa, desde la psicología queremos sacar la espiritualidad de la persona, y que su vida se convierta en puras técnica vacías o sin propósito, disfrazadas de empoderamiento individual.
¿Entonces, qué hacemos?
Primero, me gustaría referirme a la iglesia, al liderazgo, a las comunidades de fe.
La salud mental es parte vital de la plenitud del ser humano y esta puede debiitarse y requerir ayuda.
Dios quiere que sus hijos e hijas sean prosperado en todo así como en su alma.
No todo es emocional y no todo es espiritual, tenemos que tener la humildad de poder referir a las personas a profesionales especializados.
No usemos la palabra de Dios para traer culpa o verguenza a las personas por sus situaciones de salud mental y emocional.
Reconoce hasta donde llega tu campo de acción, (nota que te hablo a ti y no al PODER DE DIOS).
Aprende, lee, capacítate en cuando al tema de salud mental, no para que vos te hagas cargo pero sí para que podas acompañar mejor a las personas que te buscan por consejo.
Aproximadamente 1 de cada 4 personas (25%) que buscan ayuda por salud mental acuden primero a líderes religiosos (pastores, sacerdotes, etc.), lo puedes leer en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12785566/
Entonces es vital que seamos lugares seguros y no de señalamientos y juzgamientos de estas personas que se acercan a pedir ayuda.
Para muchas personas, la iglesia es el primer lugar donde hablan de su dolor, no el consultorio.
Segundo, me gustaría referirme a las personas que juzgan, señalan o separan la espiritualidad de los procesos emocionales y terapéuticos.
Durante años se ha hecho creer que integrar a Dios en la salud mental es poco profesional, poco científico, incluso peligroso. Pero ¿y si el problema no es la fe sino el prejuicio.
Existe una postura que insiste en separar completamente la espiritualidad de los procesos terapéuticos, bajo la idea de que eso ‘contamina’ la ciencia.
La realidad es que la investigación científica lleva años mostrando lo contrario.
Meta-análisis han encontrado que integrar la espiritualidad en psicoterapia puede mejorar los resultados terapéuticos (Worthington et al., 2011; Captari et al., 2018).
La propia American Psychological Association (APA) tiene revistas científicas dedicadas a este tema.
Existen incluso competencias éticas oficiales para que los psicólogos integren la espiritualidad de forma profesional (Vieten & Lukoff, 2022).
Y múltiples estudios confirman que la espiritualidad puede ser un recurso clave en la salud mental (Koenig, 2012).
Entonces, el debate ya no es si la espiritualidad tiene lugar en la salud mental. La evidencia dice que sí.
El verdadero debate es: ¿por qué seguimos resistiéndonos a integrarla? en pacientes que así lo deseen y claramente NO por imposición.
Entendiendo que el espacio terapéutico está basado en el método cientpifico con su técnicas y enfoques como la cognitivo conductual.
Como psicóloga, no impongo la fe. Pero tampoco ignoro una dimensión que para muchas personas es central en su vida.
Integrarla no es falta de ética, ignorarla, podría serlo.
Ya que igualmente recibo pacientes sumamente dolidos con otros colegas que cuando ellos querían hablar de esta dimensión, eran juzgados, minimizados, etc.
Entonces al final veo un mismo patrón, ignorar la necesidad del paciente, su integralidad y los objetivos terapéuticos que este tenga.
Tenemos la oportunidad de trabajar con el ser humano completo.
No es imponer uno ni otro. Es respetar al paciente.
Si deseas comenzar un proceso de terapia conmigo o con algunas de las psicólogas de Psicología Real, escríbeme a hola@alesanabria.com ó al WhatsApp +506 8800 4432
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Versículo Lema: Porque olvidarás tu aflicción, como aguas que han pasado la recordarás”. Job 11:16 RV-60